Safarp: limpia, fija y da esplendor

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No sé por qué me empeño en reemplazar uno por uno todos los componentes de Windows en lugar de no volver a tocar nunca más este sistema operativo, pero lo hago. Tal vez sea porque me tomo como un reto conseguir un sistema medianamente usable. Con Linux me ocurre lo mismo.

El afortunado esta vez ha sido el applet “Agregar o Quitar Programas” del Panel de Control. A simple vista parece un programa normal, sin problemas a simple vista. Pero los tiene.

El principal problema es que puede llegar a ser muy lento dependiendo del número de programas que tengamos instalados. El segundo, su mala costumbre de dejar entradas huérfanas, referentes a aplicaciones ya desinstaladas o que no se pudieron desinstalar. Safarp (GPL) soluciona estos problemas, y añade un par de nuevas funcionalidades que no sabíamos que necesitábamos.

Donde la aplicación por defecto de Microsoft tardaba 30 o 40 segundos en mostrar su contenido, Safarp es capaz de cargar en solo un segundo. Donde la lista de aplicaciones instaladas mostraba más entradas huérfanas que aplicaciones instaladas, Safarp permite mostrar una lista limpia y pulcra, must-have para los maniáticos del orden (he de reconocer que me ponía nervioso ver siempre el Vía Michelín al abrir el dichoso programa).

“La GPL ya no es necesaria”

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Independientemente de que pueda estar o no de acuerdo con él recomiendo a todo el que esté interesado en temas relacionados con el software libre la lectura de la entrevista que Federico Biancuzzi hizo a Eric S. Raymond con motivo de unas declaraciones suyas en el Foro Internacional del Software Libre de Brasil en las que ESR se expresaba de esta forma:

La GPL ya no es necesaria. Se basa en la creencia de que el software de código abierto es débil y necesita ser protegido. El movimiento Open Source alcanzaría el éxito mucho más rapidamente si no fuera porque la GPL hace que un montón de gente se ponga nerviosa por adoptarla.

Probablemente esta incomodidad venga causada muchas veces no por la GPL en sí, cuyas restricciones son en mi opinión mínimas y más que justas y necesarias, si no por malentendidos y equívocos, alentados por “agentes malévolos externos” y la falta de información. Tal vez el problema esté, como siempre, en la educación.