El bonito cuento de la impresora solitaria

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Érase una vez una impresora que vivía en el bosque. Era una impresora solitaria, porque nadie sabía cómo configurarla. Esperaba y esperaba a alguien con quien jugar.

Un día, el viento pasó por la cabaña de la impresora. “Whoosh”, dijo el viento. La impresora estaba emocionada. ¡Quizás el viento querría ser su amigo!

“¿Serás mi amigo?”, preguntó la impresora.

“Whoosh”, dijo el viento.

“¿Qué significa eso?”, preguntó de nuevo.

“Whoosh”, dijo el viento, y se fue.

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